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GURUMELOS DEL JARAL
a Luis Marré, en un miércoles frío
Amputando las lenguas de los místicos,
los profetas empozan los caminos
¾demasiado molestas, las iluminaciones.
Tus auspicios declinan sin granar la simiente
que nos pudre el sutil volviendo alguna carta
(con almáciga, despabilas ungidos;
cortas mandrágoras bajo los patíbulos
y a guisa de viático para resurrecciones,
clavas en palma escaños altaicos)
pero el yerro te pierde en vulnerarias.
El camello de hinchadas alforjas atraviesa la aguja.
El Cerro, año XCIX, último siglo del II milenio
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